
Director: Billy Ray
Intérpretes: Hayden Christensen, Chloë Sevigny y Steve Zahn
Sinopsis: Basada en hechos reales, narra la historia de Stephen Glass, un joven y prometedor periodista de Washington que en 1998 cae en desgracia cuando se descubre que se ha inventado la mitad de sus reportajes. Pocos meses después de ser nombrado director de The New Republic, Charles Lane despidió a Stephen Glass, el más joven de sus reporteros, por inventarse un artículo que apareció en la revista con el título "Hack Heayen".
It's in my notes.
Cuando el periodismo pierde el norte, la sociedad no sabe hacia donde avanza. En este caso el problema se da en una de las revistas más importantes de los Estados Unidos, The New Republic. Esta revista es sobre casi todos los temas posibles, pero sobre todo política, literatura...

Cada personaje está muy bien definido, el protagonista es lo que es, un mentiroso. Lo que no se sabe es la causa de su mentira, parece que lo hace para destacar y que le hagan caso. En el caso del director de la Redacción, es diferente. Este es el prototipo de periodista, donde busca la verdad y la comprobación y contraste de datos. Es justo (dentro del concepto clásico de justicia) y no se deja influir por el ambiente, lo que viene siendo un director modélico y utópico. La otra periodista digna de mención dentro de la redacción es Caitlin Avey, es la compañera de Glass. Lucha por él y cree en él. Pero al final no tiene otra que abrir los ojos y darse cuenta.

La película enfrenta dos tipos de periodismo, el que se apoya en la realidad y quiere dar al ciudadano la verdad. Mientras que el otro es aquel que se apoya en la máxima de que la verdad no te fastidie una buena historia. Se agradece que por lo menos en esta película triunfe el buen periodismo, no como en otras que critican este asunto, como En tiera de nadie o Hotel Rwanda.
La ética práctica del buen periodismo triunfa en una película que len algunos momentos carece de algo de ritmo y en la que el actor principal parece que sobreactua, pero te enseña como se trabaja en las revistas serias y de calidad.

La película enfrenta dos tipos de periodismo, el que se apoya en la realidad y quiere dar al ciudadano la verdad. Mientras que el otro es aquel que se apoya en la máxima de que la verdad no te fastidie una buena historia. Se agradece que por lo menos en esta película triunfe el buen periodismo, no como en otras que critican este asunto, como En tiera de nadie o Hotel Rwanda.
La ética práctica del buen periodismo triunfa en una película que len algunos momentos carece de algo de ritmo y en la que el actor principal parece que sobreactua, pero te enseña como se trabaja en las revistas serias y de calidad.
Fernando Serrano
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